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Precariedad Profesional

   DISTINCIÓN

“Trofeo  del  primo  classificato”,  por la Composición “Precariedad Profesional”.     Concurso Internacional   Asociación Cutural Non Profit   “LA FINESTRA ETEREA – Provincia di Milano – Colaboración de la     Academia de Letras Italo- Australiana “Scrittori A.L.I.A.S” de Melbourne.  Octubre, 2009

     Eduarda llega al pequeño departamento que arrienda y donde ha vivido los últimos cinco años. Deja la cartera y el abrigo  sobre la mesa. Se dirige al cuarto y se deja caer de espalda, sobre el lecho. Se siente cansada, amargada, frustrada… Tantos años de sacrificios, levantándome a  las cinco y media de la mañana,  todos los días,  para no llegar tarde al trabajo. Luego de la oficina, correr a clases,  a la universidad. Llegar a la casa a las doce de la noche, organizar todo para el día siguiente, acostarme cuanto antes y volver a empezar al día siguiente… ¿Para qué?

     Todo esfuerzo valía  para obtener una carrera profesional. Siempre luchó por eso. Así tendría la  oportunidad de un trabajo mejor remunerado, con proyecciones de crecimiento personal y laboral. Se podría establecer, ayudar con los gastos de la enfermedad de su madre, ahorrar para en unos años hacer un post grado de perfeccionamiento en el extranjero.

     Cuando recién salió de la secundaría, los medios económicos en la familia eran pocos. Sus padres recién se habían separado.  Pudo estudiar dos carreras técnicas con becas al mérito académico. Pero ahora,  hace dos años titulada de la universidad, la verdad cae sobre ella y la aplasta día a día, la consume y desanima. Mata sus deseos de luchar.

     Esta podría ser la introducción a un cuento o una novela, pero no lo es. Es la realidad que viven miles de trabajadores,  que soñaron con ser profesionales. Lo apostaron el “todo por el todo”, creyendo que un grado universitario  sería la puerta de entrada a una estabilidad laboral, social y económica, a una mejor calidad de vida. Sin embargo, el escenario es otro.

     En el último tiempo, no es raro encontrarse con personas del grupo etario denominado adulto-joven, con formación universitaria, desempeñando labores menos remuneradas, no relacionadas con sus acervos intelectuales y, en ocasiones, con horarios que no  permiten la convivencia familiar o social. En el grupo de las mujeres, cuyo número es mayor, se observa la misma situación, con la diferencia que muchas de ellas, que no encuentran un buen trabajo, optan por asumir la labor de dueñas de casas, con dedicación de 24 horas  diarias.

     Si bien el trabajo existe, las condiciones no van  acorde con la preparación, expectativas y las necesidades generales de estas personas.

     Dentro de este grupo de profesionales, existe un subgrupo conformado por trabajadores dependientes, mayor de 40 años, quienes por temor a  perder el trabajo y a enfrentar un mercado laboral mezquino y vedado por su edad, renuncian al derecho de negociar con los empleadores.

     Entonces, ¿Se puede catalogar como precariedad la falta de expectativas y proyecciones profesionales, las diferencias salariales entre empleados dedicados a una misma función, los beneficios seguros versus los sueldos bajos, la involución de la calidad del trabajo?

     Antes de intentar responder esta pregunta, se debe definir que se entenderá en adelante por  Precariedad.

Algunas definiciones

     Existen muchos estudios sobre la precariedad, orientados a definirla como una consecuencia de la globalización, de las políticas  estatales de cada país, la falta de voluntad de los organismos gubernamentales y legales y,  en el último periodo, se incorporó a este listado,  la crisis mundial. Sin embargo, ésta también  puede originarse debido a factores  relacionados a un “micro ámbito”, los cuales no siempre son considerados.

     Según el Diccionario de la Real Academia Española, DRAE,  define precariedad como  calidad de precario, y  precario como el estado de  “1. Poca estabilidad o duración; 2. Que no posee los medios o recursos suficientes; 3. Que se tiene sin título, por tolerancia o por inadvertencia del dueño; 4. Docente que ocupa un cargo provisionalmente”.

     Las definiciones 1 y 2, pueden  ser las más adecuadas, ya que pueden aplicarse a las condiciones de una persona en situación laboral precaria.

     Wikipedia,  asocia el término directamente al aspecto laboral. Lo denomina  como “La situación que viven las personas trabajadoras que, por unas razones u otras,  sufren unas condiciones de trabajo por debajo del límite considerado como normal… Tiene especial incidencia cuando los ingresos económicos que se perciben por el trabajo no cubren las necesidades básicas de una persona… Los fines de las personas están basados en la satisfacción de sus necesidades…

     Quizás, la definición más amplia y  acertada, es aquella  que hace la Unión General de Trabajadores de España, UGT, que define precariedad comoel conjunto de condiciones que determinan una situación de desventaja o desigualdad… Diferencia salarial; dificultad o imposibilidad de ascenso o promoción profesional; exceso de horas trabajadas; dificultad o imposibilidad de acceso a la formación y/o cualificación… Renuncia al libre ejercicio de derechos laborales; situación de inestabilidad e inseguridad tanto económica como del desarrollo profesional; individualización de relaciones tanto laborales como personales, etc.”

     Esta última, no sólo hace referencia a la temporalidad del trabajo, sino también, engloba otras variables, perfectamente observables en una  empresa y que da lugar a  una situación precaria.

     Eduarda aún sobre la cama. Con la mirada perdida en el techo de la habitación, no puede dejar de pensar. Nueve años en la empresa, con evaluaciones de desempeño “Excelente” y  “Sobre lo esperado”…  No me ha servido de nada… Mi  sueldo es igual al de mis  compañeros  que hacen la misma labor y llevan apenas dos años.  Es innegable. No le alcanza para cubrir los  gastos y compromisos más básicos.

     Intenta reinventarse, pero su mente ya es “independiente”. No la escucha, no le obedece, la martiriza en forma permanente, su cuerpo comienza a reaccionar. Todo me duele. Mi cabeza, mis piernas, mi estómago, mi cuello no lo puedo girar… ¿Cómo lo diagnóstico el doctor?… ¡Eso es! Una contractura  cervical, producto de la tensión, del stress, de un estado depresivo… Lo que me faltaba. Ahora debo sumar a mis gastos la visita al doctor y  el costo de los remedios… ¡Así no puedo más!

     Tal cual lo establece la UGT, la Precariedad puede estar dada por las diferencias en las condiciones e intereses de los trabajadores de la misma empresa e incluso  de la misma sección. En este espacio figurado, surgen las capas sociales-laborales (El Precariado, un tipo de trabajadores desprotegidos, que perciben menos salarios y que no tienen esperanza de que la situación cambie), determinadas por el poder adquisitivo y los privilegios asociados, como las posibilidades de capacitación, movilidad interna, promoción. A más alto cargo, son más las probabilidades de ser escuchado y  de negociar con el empleador.

Individuo y Sociedad

     El teléfono suena una y otra vez. Atrae la atención de Eduarda, que se inclina sobre la cama para ver si reconoce el número en el visor. Es su amiga Lisa. Seguramente tiene algún plan  para salir en la noche y me desea invitar… ¡Pero ya le dije que no deseaba salir!… No voy a contestar.

     El ruido cesa  por unos segundos, pero al momento vuelve a repicar. Eduarda se irrita. ¿Por qué no entiende que no deseo salir, no deseo ver gente, no tengo ánimo para conversar ni reír? ¡Sólo quiero que me dejen en paz!

     Según la Psicóloga Clínica y Terapeuta Familiar Sistémica, Patricia González Estay, “El comportamiento de un individuo es una variable que depende de muchas otras, entre ellas la precariedad. Cuando las condiciones laborales son precarias las consecuencias en la salud mental del individuo probablemente sean frustración, desesperanza aprendida, estrés, síntomas somáticos y puede alterar el ánimo, incluso, facilitando cuadros depresivos”.

     La profesional manifiesta que la conducta de un sujeto o como se exterioriza este malestar, dependerá de factores de personalidad, de la historia de vida, de su contexto familiar, social, laboral, etc.

     La precariedad suele considerarse como una de los motivos  para explicar las conductas “socialmente inadaptadas”, como la delincuencia, drogadicción y prostitución, entre otras. Pero, existe un sector de la sociedad, constituido por individuos con un mayor control de los impulsos y menor capacidad de expresar emociones, que tienden a manifestar su disconformidad con rasgos más neuróticos y ansiedad.

     Estos son menos detectables,  no obstante, pueden padecer de trastornos de personalidad, asociados a cuadros de desánimo, difusión en sus relaciones familiares, íntimas y sociales, mucho síntoma sicosomático (Enfermedades físicas y psíquicas). “Es como si la descarga de su malestar, en vez de ser ‘contra el mundo’, fuera ‘contra ellos mismos’”, manifiesta  Patricia González.

     Esta introversión termina afectando a las personas en su comportamiento social.

   Existe una exclusión padecida o involuntaria, que está dada por  la marginación, descalificación, discriminación y  segregación de las personas. Pero también existe una exclusión voluntaria, por motivos personales,  donde el individuo recurre al aislamiento y a la desviación (Escape), no logrando la integración social. Busca una diferenciación y resistencia de los grupos. Este trastorno de desregulación emocional, es acompañado de pensamientos polarizados, relaciones interpersonales de baja calidad, estados de ánimos inestables.

      En un escenario colectivo, la suma de estos individuos, contribuyen  a masas idiotizadas, agresivas, grises, con sujetos sin identidad, desmoralizados y desesperados. Hay una evidente pérdida de sensibilidad, de la bondad, de la solidaridad, de HUMANIDAD, donde los problemas pasan a ser de cada cual,  conviven con el yo interno y no dan paso a la exteriorización. Surge la violencia física o psicológica que se da entre las “cuatro paredes”, oculta, pocas veces denunciada por una cuestión de imagen social (Lo correctamente aceptable). Las relaciones son menos estables y más intransigentes.

     Esta precariedad laboral que afecta a un sector de trabajadores profesionales, situados entre aquellos catalogados “pobres” y los “pudientes”,  es más preocupante, pues no se soluciona con accesos a la educación de pre-grado ni con políticas sociales que apunten a palear los problemas de la pobreza. Requiere también de la participación del sector privado, ya que  se trata  de satisfacer las necesidades básicas de las personas y, además, las expectativas de crecimiento, de estabilidad personal, profesional y social.

     Se requiere de estrategias que aseguren a estos profesionales dependientes,  la equidad salarial,  el acceso a la capacitación y especialización no sólo a través de las empresas, sino también de forma independiente, sin tener que desembolsar grandes sumas de dinero, que no siempre se posee. Se necesitan empleos acordes, donde los horarios sean respetados, donde la edad no sea una limitante, donde exista la oportunidad de adquirir la experiencia necesaria, que muchas veces es requisito excluyente para acceder a un trabajo.

     Eduarda llora frente a la psiquiatra, se  siente culpable por estar allí, por no poder reponerse sola, por no ser más fuerte… No deseo volver a ese trabajo, no deseo ver más gente, no quiero que mi familia me llame, me interesa poco que pase en el mundo; sólo deseo dormir, dormir… Y no despertar jamás… … …

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BIBLIOGRAFÍA

  • Boszormanyi Nagy, Ivan – Spark, Geraldine. Lealtades Invisibles. Buenos Aires, Amorrortu Editores. 1983
  • Opazo, Roberto (Editor). Integración en Psicoterapia. Santiago de Chile, Ediciones CECIDEP, Centro Científico de Desarrollo Psicológico. 1992. Cáp. 28.

Entrevistas

  • Entrevista de la autora a Patricia González Estay. Agosto, 2009

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