Abandono de deberes; abandono de porteños

La verdad es que si el Alcalde no se presentó a declarar, pienso que es un derecho que tienen todos los chilenos en una primera instancia. Lo que me asombra, es con que facilidad apuntamos a los otros, llámese @JorgeCastroValp, llámese como sea, sea derecha, izquierda o “fifty fifty”.

Recuerdo que el 24 de marzo de este año, en el Edificio Consistorial, se firmó el Convenio Municipal contra la Discriminación, iniciativa que apela a la no discriminación de la diversidad sexual. La actividad, fue encabezada por el Edil porteño junto a Rolando Jiménez, Presidente  del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual, Movilh. La asistencia de diferentes sectores potencialmente discriminados, estuvieron representados por directores, presidentes de organizaciones y ciudadanos comunes y corrientes, entre los cuales, un número no menor, eran homosexuales y esperaban que su concejala, por la que votaron,  la señora Zuliana Araya, los representara y estuviera presente. Sin embargo, la Sra. Araya nunca llegó, dejando a sus seguidores, “descabezados” en un evento que era significativo y no poco importante. ¿Qué sucedió? ¿Doña Zuliana tuvo  un imprevisto o es que antepuso sus intereses personales por sobre los de los porteños (as) que votaron por ella y no asistió por una cuestión de no dar apoyo al Alcalde?

Lo insólito, es que le 16 de mayo siguiente, apareció en la comuna de Olmué, agitando una bandera porque el municipio de Maca Santelices izaba una bandera, como símbolo de apoyo a la comunidad homosexual… Cabe preguntarse: ¿Por qué hacer acto de presencia en Olmué, en un acto simbólico, que bien podría haber asistido por las razones que quisiera?, pero en un acto formal, donde venían representantes de Santiago, no apoyo a su gente, a sus porteños que votaron por ella y a quienes les debe su cargo actual… Es verdad, muchos dirán que son hechos de “escalas” diferentes, no obstante, la transversal es el abandono también, pero no de deberes, sino de su gente de Valparaíso, comuna de la cual es concejala…

Alguien dijo por ahí: “mientras apuntas a alguien con un dedo, de tu propia mano, hay tres que te apuntan a ti”…  (Proverbio inglés)

LA ESPIRAL DEL SILENCIO (Opinión pública: nuestra piel social)

 
Del texto de Elisabeth Noelle – Neumann
(Directora del Centro de Investigación de Opinión Pública de Allensbach, Alemania y profesora de Investigación de las Comunicaciones en la Universidad de Mainz) 

Por María Marcela García

En esta obra,  la autora Elisabeth Noelle- Neumann, se sirve de las encuestas como instrumento de medición para elaborar un arduo y acabado estudio sobre la opinión pública y la fuerza que ejerce ésta sobre los comportamientos y conductas de los individuos en lo que a temas sociales y políticos se refiere.

Toda investigación empieza con un enigma

Luego de observar con asombro como los porcentajes calculados de acuerdo a encuestas realizadas con respecto a candidatos políticos o partidos variaban significativamente al momento de hacer la cuenta de los votos, detonaran el  interés de investigar y determinar cual era la causal de este fenómeno. “Al final, sin embargo, el clima de opinión hizo sentir su efecto. En las dos ocasiones , presenciamos un vuelco de último minuto” (p.23. Al hablar de las “dos ocasiones”, la autora hace referencia a las carreras electorales de 1965 y 1972, en Alemania).

Teoría  “La espiral del silencio”

El cambio tan radical en las expectativas sobre el partido ganador, mientras los votos de los electores se mantenían constantes, sugirieron plantearse a modo de una posible explicación la hipótesis de que el temor al aislamiento y la duda sobre los propios juicios de los individuos forman parte integrante de todos los procesos de opinión pública. De allí, que al encontrarse frente a dos  posiciones opuestas, al momento de tomar partido públicamente por una, se opta por manifestarse a favor de la más dominante o aquella que sugiere un mayor apoyo popular y no por la que parece minoritaria o, como alternativa, se guarda silencio.

Plantea Noelle- Neumann: “parece que el miedo al aislamiento es la fuerza que pone en marcha la espiral del silencio. Correr en pelotón constituye un estado de relativa felicidad, pero si no es posible, porque no se requiere compartir públicamente una convicción aceptada aparentemente de modo universal, al menos se puede permanecer en silencio como segunda opción, para seguir siendo tolerado por los demás. Thomas Hobbes escribió sobre el silencio en 1969, que puede interpretarse como señal de conformidad”. (p.23)

Para demostrar lo anterior, se comenzaron a probar y aplicar instrumentos de medición sobre la opinión pública. Después de décadas de experimentación y sobre la hipótesis de que “las personas observan su medio social; que se fijan en lo que piensan sobre  ellas y son conscientes de las tendencias cambiantes; que registran qué opiniones están ganando terreno y cuáles van a convertirse en dominantes” (p.27), se logró determinar un tipo de encuesta que no media la opinión propia de las personas, sino su opinión con respecto a la postura de la mayoría: “la mayor parte de las personas están dispuestas a expresar una opinión acerca del punto de vista mayoritario sobre un asunto controvertido” (p.29. Extracto de la observación ambiental del clima de opinión, según encuestas realizadas por Allensbach y que se conservan en sus archivos).

Conceder atención pública, privilegio del periodista

“La gente confirma a menudo… el concepto de la espiral del silencio. Y es lo que cabía esperar, porque hay múltiples ocasiones para observar este comportamiento tan humano de conformidad… Cuando la espiral del silencio empieza a desarrollarse en público, sucede algo único. Lo que da fuerza irresistible al proceso es su carácter público. El elemento de la atención pública se introduce en el proceso con máxima eficacia a través de  los medios de comunicación. De hecho, los medios de comunicación encarnan la exposición pública, una “publicidad” informe, anónima, incansable e inflexible”. (p.203)

Lo anterior conlleva a una sensación de impotencia frente a los medios de comunicación,, puesto que “la comunicación puede dividirse en unilateral y bilateral, directa o indirecta, pública o privada. Los medios son formas de comunicación unilaterales, indirectos y públicos … Contestan con la forma de comunicación humana más natural, la conversación. Por eso es que los individuos se sienten tan desvalidos ante éstos. En todas las encuestas donde se pregunta a la gente quién tiene demasiado poder en la sociedad actual, los medios de comunicación aparecen en los primeros lugares. Esta impotencia se expresa de dos formas: la primera, sucede cuando una persona intenta conseguir la atención pública y los medios, en sus procesos de selección, deciden no prestarle atención… Esto puede desembocar en un estallido desesperado en presencia de los guardianes que han denegado el acceso a la atención pública (Tirar un pote de tinta a un Rubens o secuestrar un avión… etcétera) (p.204)

El segundo aspecto de la impotencia, entra en juego cuando se usan los medios como picota; cuando orientan la atención pública anónima hacia un individuo entregado a ellos como un chivo expiatorio para se “exhibido”. No puede defenderse. (p.204)

Si bien, “la atención pública puede experimentarse desde dos opiniones… El individuo expuesto a ella o ignorado por  ella”, existe otro punto de partida a considerar en la investigación sobre los efectos de los medios. “Desde la perspectiva del acontecimiento colectivo, cuando ciento de millones de personas observan su medio y hablan o se quedan callados, creando así la opinión pública. La observación del entorno tiene dos fuentes… que la nutren:… el individuo observa directamente su medio; por otra parte, recibe información sobre su entorno a través de los medios de comunicación. En la actualidad, la televisión crea… una gran confusión entre la propia observación y la observación mediada… La influencia real de los medios es mucho más compleja… La selección de los que debe ser atendido por el público, de lo que debe considerarse urgente, de los asuntos que deben importar a todos… lo deciden los medios” (p.205. La observación destacada corresponde a una consecuencia de la función del agenda-setting de Luhmann, “Establecimiento de orden del día).

De lo anterior, se desprende que “la función de articulación consiste en que aquellos, cuyos puntos de vista no está representado en los medios de comunicación, están realmente mudos” (p.223).

Basados entonces, en el concepto de un proceso interactivo que genera una “espiral del silencio”, definimos la opinión pública como aquella que “puede ser expresada en público sin riesgo de sanciones, y en la cual puede fundarse la acción llevada adelante en público. En otras palabras, podemos describir la opinión pública como la opinión dominante que impone una postura y conducta de sumisión, a la vez que amenaza con aislamiento al individuo rebelde y, al político, con una pérdida de apoyo popular… La opinión pública es asunto de palabra y silencio… Cumple una función latente, el control social” (Definición basada en ideas y conceptos cap.3: “El miedo al aislamiento como motivo; cap.4, p.88: “¿Qué es la opinión pública?”; cap.9: “Creación del concepto de control social y marginación de la opinión pública”; cap.26: “Hacia una teoría de la opinión pública”.)

Clima de opinión antes de la próximas elecciones presidenciales

(Revista “Qué Pasa”. Ejemplar número  1771. Reportaje: “¿Qué debe hacer Lavín para remontar?”)

Según el análisis del director de Adimark, el economista Roberto méndez, publicado en marzo del 2005, estando aún de candidata Soledad Alvear junto a Michelle Bachelet y Joaquín Lavín, plantea que “es probable que las encuestas estén sobredimensionando el apoyo a Bachelet, al tiempo que subdimensionando el apoyo a Lavín. Esta visión negativa respecto a las posibilidades de Lavín en las próximas elecciones presidenciales, se ha extendido tanto a quienes lo apoyan políticamente, como a quienes prefieren algunas de las otras opciones en carrera… Es decir, se ha generado un ciclo de expectativas negativas con respecto a la oppción de Lavín y un ciclo inverso, positivo, respecto a la posibilidad de triunfo de Bachelet… Hace ya tiempoque se enunció y comprobó empíricamente el rol de las expectativas en los resultados de las encuestas de opinión. Lo que sabemos es que aquellas opiniones que se perciben en descenso, tienden a ocultarse, debido al temor de las personas por enunciar opiniones o preferencias que se creen minoritarias. Una opción percibida en ascenso, se declara mucho más libremente. lo que se obtiene, es que una opción percibida en ascenso, por el contrario, se enuncia y declara de forma mucho más  libre. Esto conlleva a que las opiniones que parecen declinantes  sean subrepresentadas en las encuestas de opinión, mientras que las que se creen van en ascenso son sobrerrepresentadas. Naturalmente, estos resultados tienden a reforzar las ideas originales, conlo que se genera un fenómeno de retroalimentación o espiral. La teoría es conocida como “La espiral del silencio 

Si bien, es cierto que aún no se tienen los resultados de las elecciones que puedan demostrar la teoría, sí el ejemplo anterior sirve como soporte para sustentar el cómo y cuándo podemos hablar de “La espiral del silencio” y que podemos esperar de este fenómeno.

———-

Primera edición, 1985. Editorial Paidós Ibérica, S.A. Barcelona, España.

Tema del texto: Se estudia la opinión pública como forma de control social en la que los individuos perciben  las opiniones de su entorno y adaptan su comportamiento a las más predominantes por temor al aislamiento social.

“El Peso de la Noche” (Del ensayo de Alfredo Jocelyn – Holt)

Por María Marcela García Ruiz – 2004

Resulta difícil escribir un ensayo sobre un ensayo cuyo autor,  Alfredo Jocelyn – Holt, es un historiador doctorado en Oxford, que ha hecho de la historia de Chile, un mundo mítico en el cual constantemente se aventura a descubrir sus raíces y su pasado bajo el prisma de un estilo personal crítico, corrosivo e incluso a veces contradictorio.

Debo ser honesta al decir que tuve que releer en varias ocasiones algunos fragmentos de los distintos capítulos de esta obra. También debí hacer parte de mi existencia, mientras leía, el diccionario de  español con el fin de buscar alguna  nueva acepción de reconocidas y habituales palabras que pudieran distorsionar el sentido que quiso darle Jocelyn – Holt al texto. En la “batalla” librada con la idea del autor y su singular estilo de exponerla, determiné que a pesar de mi minúsculo conocimiento y no vasta experiencia -más bien observadora-, sí estoy de acuerdo con éste en varias cosas puntuales que menciona.

En esta, mi humilde posición de estudiante de periodismo, sin conocimientos acabados en lo que a historia de Chile se refiere, no más que aquellos recibidos en el colegio, en la familia, en institutos y universidades, me siento con una actitud atrevida, casi imprudente al “plantarme” frente a este intelectual y pretender dar mi opinión en acuerdo o desacuerdo con su obra “El peso de la noche”.

Mientras leo el texto, consciente del objetivo que debo alcanzar -escribir un ensayo sobre el mismo-, no puedo dejar de cuestionarme cuales serán mis fundamentos para rebatir, en  caso de no opinar igual, la idea del autor de cómo se planteó el orden en nuestro país a partir del s.  XIX… ¿Cómo argumentar con propiedad sobre la persona de Portales en su labor como ministro y su singular personalidad?. Deduzco que no es una tarea fácil y, luego de pensar largamente en ello, concluyo que o hay otra forma de enfrentar este desafío más que asumiendo mi “educada ignorancia” sobre este mundo mítico y situándome como un simple mortal que intentará extrapolar el contenido de este libro a su diario y cotidiano existir.

… ¡Aquí voy…!!!

El peso de la noche  (Del ensayo)

Es cierto que en la mayoría de los textos de historia de Chile, por lo menos  en aquellos diseñados con fines docentes, se nos muestra un Chile del s. XIX pujante, sólido, presto para alcanzar la independencia, y proporcionarse a sí mismo un Estado de derecho y orden. También es cierto que las guerras y batallas emprendidas contra Perú y Bolivia son preseas dignas de reconocimiento y ovación perpetua en nuestra historia, cuyos protagonistas se nos muestran como mártires y héroes de la nación. Asimismo, tenemos nuestras plazas llenas de bustos y monumentos, calles e instituciones nombradas en memoria de miles de personajes que gracias a sus obras -materiales, intelectuales, culturales, entre otras- cumplieron un papel destacado en épocas pasadas.

Es innegable, sea cual sea la tendencia del texto, sea cual sea la data de su edición, que los autores nos presentan un país pos Independencia, estable, cultural, desarrollado y casi privilegiado con respecto a la situación existente en el resto de América Latina.

Debo confesar que yo estaba conforme con esta visión de la historia del país y que jamás se me pasó por la cabeza que pudiera haber alguna otra interpretación de los hechos. Pero luego de leer “El peso de la noche”, asumo que me quedó cierta sensación que aquella imperativa “fortaleza histórica” no es tal y goza de un buen porcentaje de fragilidad, lo que a mi juicio no la hace menos meritoria de nuestro respeto y orgullo.

Ante el planteamiento clásico de que el Chile sel s. XIX era un país exitoso capaz de organizarse en torno a un Estado fuerte y consolidado gracias a la Constitución de 1833, es válido cuestionarse si realmente esto fue así, ya que haciendo un breve repaso de los acontecimientos de la época, me doy cuenta que hasta cerca de 1860 no fue el orden precisamente lo que primó: dos guerras civiles, constantes regímenes de emergencia y el asesinato de Portales, hacen más bien de ésta, un periodo de poca estabilidad donde emerge el Parlamento como eje central de la política, convirtiéndose en el instrumento de la élite tradicional para alcanzar sus fines y mantener una postura privilegiada, cada vez más distante de la clase popular.

El Estado era un aparato distante, el cual no contaba con los recursos para dictar leyes y fiscalizar, por lo cual el orden logrado se basó en la estructura social y no en el aparato propiamente estatal.

En este marco, es justamente ese el concepto implícito en el total del libro: el ORDEN. Los cinco ensayos que componen esta obra, apuntan a dar una explicación de cómo fue concebido éste en Chile y sugieren que no fue a través del aparato estatal -Poder Ejecutivo-. Más bien, fue concebido, en una primera instancia, en torno a una clase social  la élite  tradicional, la cual determinó en su actuar las esferas de cultura y nación.

La Constitución de 1833, no tenía la fuerza para organizar el país, de allí que Diego Portales, un comerciante proveniente de una familia de la élite, de personalidad fuerte e independiente, que ejerciera ministerios autoritarios  -Relaciones Exteriores, Guerra  y Marina entre 1830 y 1831-, pues estaba convencido que mediante la fuerza era posible mantener el orden. No obstante, esta idea de este singular hombre, escéptico a las instituciones y leyes, pero capaz de reconocerlas y “subyugarse” en ciertos aspectos a ellas, planteó que el orden del cual gozaba el país no era gracias a una presencia reconocida del poder ejecutivo -Estado-, sino más bien, gracias a “la tendencia general de la masa al reposo”. Fue a este reposo al que él  denominó “El peso de la noche”.

 Gracias a la falta de hombres “sutiles, hábiles y cosquillosos” es que se contaba con orden de índole social eficaz, el cual, si no hubiera tenido que recurrir a medidas racionales, es decir, lograr otro tipo de orden basado en lo legal e institucional.

De lo anterior, Jocelyn –  Holt, plantea que lo que reconoció aquel republicano – liberal, gestor de la guerra contra la Confederación Peruana – Boliviana, como orden fue un cuasi – orden. Al hablar  de El peso de la noche, pensó en el hecho de que en la noche no gobiernan ni el Estado ni la sociedad, a lo más impera la quietud, por ende, el orden del que disfrutaba en ese entonces, era por inercia, por falta de desorden y n por normativa, lo que para él era negativo, pues su postura para lograr un orden total estaba en el poder. De allí, que cayera en el autoritarismo que lo llevó a fracasar.

Podría seguir con una larga enumeración de hechos para contextualizar mi apreciación, pero creo que en lo anterior está lo esencial,  Con esta descripción nos queda claro el clima y marco histórico en que se plantea la idea de orden, según el autor, y de cómo se logró a través de la constante transacción con la fuerza. Por eso que al comienzo se nos describa una escena de soldados regresando de una batalla vitoreados por el pueblo; de pactos con bandoleros para mantenerse libres de ataques; del Cerro Santa Lucía como una línea divisora entre el mundo civilizado y el bárbaro. Tres imágenes que extrapoladas a la realidad de la época aquí descrita, son fiel testimonio de ella.

En mi humilde opinión, creo estar de acuerdo con el autor en algunas cosas. Por ejemplo: sí creo que esta forma de lograr el orden a través de manifestaciones de fuerzas y de poder es una transversal en nuestra historia hasta la fecha actual -pienso en los gobiernos  de Arturo Alessandri Palma, en el de Salvador Allende, el el golpe de estado del ’73 y el posterior Gobierno de la “Junta”-.  Y eso me subyuga a la imagen de diego Portales al sugerir que el orden total debe hacerse en torno al poder. Tal vez, sí es cierto que nuestro país ha sido pobre en poder generar un orden que no se someta a acciones coactivas, de violencia, de fuerza desmedida, calificadas de sensatas única y exclusivamente porque de una u otra forma han logrado asegurar periodos de cierta estabilidad en el país.

El desmenuzamiento que hace Alfredo Jocelyn – Holt de esta realidad, pone inevitablemente en tela de juicio nuestro supuesto destino de “jaguar”. Quizás, según mi visión, en los últimos gobiernos, donde ha primado el diálogo y la buena convivencia y, aparentemente, escapan a esta transacción de fuerza y de poder por orden. Sin embargo, creo que hay situaciones que podrían apuntar a lo contrario… Los inconclusos casos de Esval y la construcción del colector de Valparaíso, las drogas en el Congreso, el fraude de Codelco, y otros tantos más actuales que está e más nombrar; por otra parte, la continua presión y “censura” a la prensa por denunciar conductas ilícitas de personajes públicos -recuerdo el caso del Juez Jordán, denunciado en un libro cuya autora debió salir del país para escapar de la “ley” en pleno gobierno democrático; el otro juez y el asunto de los saunas, donde periodistas fueron detenidos por denunciar, en fin…- ¿No se podría calificar como una manifestación de fuerza y de poder del Ejecutivo, Legislativo y Judicial en sus esfuerzos por mantener el orden? -visto que si se hubiera determinado culpables, el escándalo hubiera sido mayor-, ¿No podría asemejarse a las medidas represivas impuestas en el gobierno de la Junta?. Si pensamos en la imponente imagen del cerro Santa Lucía que separó a los civilizados –la élite- de los bárbaros –la clase popular-, donde los primeros gozaban de privilegios y ejercían poder, y los segundos no tenían ni voz ni voto, al entrar en una comparación, ¿No resulta válido pensar que exista cierta “clase” de hombres públicos que no pueden ser “tocados”, aunque sus delitos gocen de igual o peor gravedad que los cometidos por el más vil de los delincuentes comunes condenados a la cárcel?.

Definitivamente, pareciera que el planteamiento de Jocelyn – Holt no está lejos de la realidad. Donde decidamos intervenir la historia para un análisis mas profundo,  nos encontraremos con semejanzas innegables. Mas, cabe destacar, que no obstante dicha conjetura, no dejo de sentir un profundo respeto -por algunos más, por otros menos, por otros nada… Debo ser franca- del cómo Chile en la mayoría de las veces, ha enfrentado y salvado los distintos conflictos y adversidades que le ha tocado vivir como país.

VENDETTA POST MORTEM (VENGANZA DESPUÉS DE LA MUERTE)

La vendetta sembra che trascenda la morte. Questa donna spagnola lasciò un messaggio pubblico per i suoi parenti che non l’avrebbero accompagnata durante la sua lunga malattia.

(La venganza parece que  trasciende la muerte. Esta mujer española dejó un mensaje público a sus parientes que no la habrían acompañado durente su larga enfermedad)

Giornale ABC. Sapagna

“Soledad Hernández Rodríguez. Volle nei suoi ultimi momenti di vita lasciare incaricata la pubblicazione di questo necrologio  per manifestare il suo perdono ai parenti che l’abbandonarono quando più ebbe bisogno di loro, i suoi fratelli Juan Hernández Rodríguez e Manuel Hernández Rodríguez e sua figlia María Soledad García Hernández per la sua assoluta mancanza di affetto ed appoggio durante la sua lunga e penoso malattia. Il corpo fu seppellito cristianamente nel cimitero di Camarma di Estruelas (Madrid) suo figlio ed amici.”

Epitaffio (Cimetero):  “Dio faccia giustizia coi quale ti fecero male”

Delincuentes en Chile: CADA VEZ MÁS SOFISTICADO


En la actualidad, la tecnología en las comunicaciones ha alcanzado altos e insospechados niveles, acortando los tiempos y los espacios. Cada vez los mensajes que atraviesan el mundo se hacen más certeros. Las posibilidades y márgenes de error e interpretación se minimizan. Así es como esta condición también exige que los lenguajes y códigos sean prácticos, transversales y eficientes, generando nuevos métodos y técnicas de comunicarse.

Insólito, pero no por eso menos cierto, es que en este aspecto, los delincuentes también se reinventan en sus métodos para  asegurar el éxito de sus robos.  Una de las últimas técnicas que observa la policía chilena, es el “timbraje de casas”, el cual consiste en una serie de signos con los que marcan casas, con el fin de determinar qué lugar y qué momento son los mejores para cometer sus delitos. Marcas de casas

Los siguientes son algunos de los símbolos a los cuales   estos ‘personajes’ recurren para asegurar el éxito en sus acciones, comunicándose con  sus pares con un lenguaje transversal. Para esto, utilizan la escritura con tiza, pintura o cinta adhesiva trasparente (scotch).

De allí, que los expertos en seguridad, aconsejan cada cierto tiempo revisar los muros y rejas exteriores de las casas y en caso de encontrar alguna marca extraña, borrarla o modificarla con el fin de que el “mensaje” original sea alterado.

Categorías:Chile, Social Etiquetas: , , , , ,